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Descripción

Aquella noche, el imam Ali ocupó el lugar del Profeta sin importar que pudiera morir a manos de los conspiradores. Este acto de valentía y lealtad no sólo frustró los planes de los incrédulos, sino que propició la conversión de poderosos reyes, idólatras y gente de otros credos.

Transcripción

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él y su bendita familia), en La Meca, se enfrentaba a una fuerte presión por parte de los incrédulos, quienes torturaban y vejaban a los musulmanes. Así que estos tuvieron que emigrar a Abisinia por orden del Profeta y bajo el liderazgo de Ya'far Taiiar (primo paterno del Profeta del Islam y hermano del Imam Ali –la paz y las bendiciones sean con él).
El Negus, rey de Abisinia, cuando escuchó las aleyas coránicas recitadas por Ya’far Taiiar, especialmente la Sura María, se trasformó. Todos los sacerdotes que estaban presentes inclinaron sus cabezas y quedaron fascinados por los versículos del Corán.
Después de esto, el Negus dijo: 
“Estas palabras surgen de ese mismo lugar donde Jesús (la paz sea con él) fue elegido como Mensajero”; y dirigiéndose a los musulmanes, dijo: “Mientras yo esté con vida, ustedes, musulmanes, gozarán aquí de seguridad y comodidad”. 
Este apoyo ofrecido por el Negus fue inquebrantable. Por más intentos que hicieron los incrédulos de la Meca y por más regalos que le enviaron al Negus para que expulsara a los musulmanes de ese país, este se negó y mantuvo su palabra. 
Debido a las dificultades y problemas que los incrédulos causaron al Profeta del Islam, finalmente este honorable decidió emigrar a la Yazrib (actual Medina), por invitación de la gente de esa ciudad.
Los idólatras de la Meca temían que el Profeta emigrara a Yazrib y, para evitarlo, se reunieron en un lugar llamado Dar al-Nadwa (lugar de reunión de los mecanos), con el propósito de decidir allí sobre ese asunto. En esta reunión se encontraban los aristócratas y nobles de la Meca. Luego de discutir cuál sería la mejor opción, decidieron adoptar la propuesta de Abu Yahl, que consistía en elegir a un joven valiente de cada tribu para que, ya entrada la noche, ingresen en la casa del Profeta con el fin de matarlo entre todos ellos. De esta forma, la sanción a pagar por su sangre sería dividida entre todas las tribus.
“Los Bani Hashim no pueden luchar contra todas las tribus de la Meca y sin otra alternativa cobrarán la sanción y nosotros se la pagaremos”.
Tras la decisión de los idólatras de la Meca de matar a Muhammad, el Enviado de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean para él y su bendita familia), el ángel Gabriel descendió para comunicarle al Profeta acerca de la conspiración que habían maquinado los jefes de la Meca. Le transmitió el mandato de Dios, a través de la siguiente aleya:
﴿وَ اِذ یَمکُرُ بِکَ اَلَّذینَ کَفرُوا لِیُثبِتُوکَ اَو یَقتُلوکَ اَو یُخرِجوکَ و یَمکُرونَ و یَمکُرُ اللهُ و اللهُ خَیرُ الماکِرین﴾
Y (recuerda) cuando los que no creían planearon hacerte prisionero o matarte o expulsarte. Ellos hacían planes y Dios hacía planes, pero Dios es Quien mejor hace los planes. 
(Sura 8, versículo 30)
Al enterarse de aquellos planes, el Profeta decidió dejar su casa e ir rumbo a Yazrib antes de que llegaran los asesinos.
El día primero del mes de Rabbi-ul Auwal, el Profeta dijo a ‘Ali (la paz sea con él): 
“Los jefes del Quraysh quieren matarme hoy por la noche, ¿dormirías en mi lecho para que yo salga rumbo a Yazrib?” Esta decisión no era poca cosa, ya que, si el Imam ‘Ali aceptaba dormir esa noche en el lecho del Profeta, lo más probable era que lo mataran a él por error.
Sin embargo, ‘Ali dijo: 
“Entonces, ¿estarás a salvo?” El Profeta contestó: “Sí”. ‘Ali sonrió y se prosternó en agradecimiento. Cuando levantó la cabeza de la prosternación, dijo: 
“Haz lo que se te ha comisionado, que ¡ofrezco todo mi ser por ti!, ordéname lo que quieras que yo lo haré, lo que decidas lo haré, y mi triunfo es solo por parte de Dios”. Entonces el Profeta abrazó a Ali y ambos lloraron y se separaron.
Tal y como lo habían planeado, los idólatras rodearon la casa del Profeta desde las primeras horas de la noche. ‘Ali cerró las puertas de la casa y corrió las cortinas. Cuando entraron en la casa con sus espadas desenvainadas, estaban seguros de que era el Mensajero de Dios quien se encontraba allí, pero se encontraron con ‘Ali en el lecho del Profeta. Dijeron: 
“¿Dónde está Muhammad?”, preguntaron. ‘Ali les contestó: “¿Acaso me lo habéis encargado a mí que ahora me preguntáis por él? Hicieron algo que él se vio obligado a abandonar la casa”.
Al ver frustrada y descubierta su conspiración, se abalanzaron hacia ‘Ali para agredirlo. Lo arrastraron hasta afuera de la casa y le propinaron una fuerte golpiza. Luego lo encerraron unas horas en la Mezquita Sagrada. Allí lo siguieron torturando hasta casi matarlo y después lo dejaron libre. Pero esto no los detuvo, empeñados en culminar lo que se les había encomendado, partieron hacia Medina en busca de Muhammad. Sin embargo, gracias al sacrificio de ‘Ali, no lograron atrapar al Profeta.
En su ruta a Yazrib, el Mensajero del Islam se detuvo en Quba, un pueblo cercano. La causa de esta parada en Quba fue para que el Príncipe de los Creyentes el imam Ali y sus demás seguidores se adhirieran al Mensajero de Dios. Durante este corto tiempo que el Profeta permaneció en ese pueblo, construyeron una mezquita que actualmente es conocida como la “Mezquita de Quba”. Cuando los compañeros del Profeta llegaron, todos se pusieron en marcha hacia Yazrib. Hicieron entrada en esa ciudad un día viernes. Las tribus y demás personas se aproximaban para tomar las riendas del camello del Profeta para sentirse honrados de ser los anfitriones de este honorable.
El Mensajero de Dios dijo: 
“En cualquier lugar que este camello se arrodille, ahí me quedaré”. El camello comenzó a andar hasta que se detuvo en un lugar y se arrodilló, así que el Profeta compró esa tierra y construyó una mezquita. Este sitio es conocido hoy día como “Masyid an-Nabi” (Mezquita del Mensajero de Dios). Apenas el Profeta llegó a Yazrib, estableció un gobierno que gradualmente comenzó a expandirse. Ya no estaba bajo la presión y el tormento de los incrédulos de la Meca. Una de sus primeras acciones fue firmar un pacto con los judíos. Este pacto es una muestra más de la amable y pacífica personalidad del Profeta del Islam y de su buena moral:
﴿ وَ ما أَرْسَلْناكَ‏ إِلَّا رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ ﴾
“Y no te hemos enviado sino como una misericordia para toda la humanidad”. 
(Sagrado Corán, capítulo 21, Los profetas, versículo 107)
El Profeta era misericordioso, el Profeta era compasivo. El Profeta poseía una sublime moral. Así que cuando firmó aquel pacto les dijo a los judíos: “En el islam no se acepta que alguien abrace la religión por la fuerza. Ustedes vivan junto a nosotros, nosotros también viviremos junto a ustedes. Ustedes sigan su religión y nosotros la nuestra. No recibirán daño alguno por nuestra parte, ustedes tampoco nos dañen”. Este fue el inicio del islam. Es decir, cuando el Profeta comenzó a crear un gobierno con aquellos que se encontraban fuera de los límites y fronteras de la religión islámica, su trato fue pacífico e incluyente.
Poco a poco, la gente de Yazrib fue incrementando su inclinación hacia el islam y este comenzó a expandirse. Un gran número de los conversos había sido idólatra, pero cuando encontraron el islam y probaron su dulzura, lo abrazaron.

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Aquella noche, el imam Ali ocupó el lugar del Profeta sin importar que pudiera morir a manos de los conspiradores. Este acto de valentía y lealtad no sólo frustró los planes de los incrédulos, sino que propició la conversión de poderosos reyes, idólatras y gente de otros credos.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él y su bendita familia), en La Meca, se enfrentaba a una fuerte presión por parte de los incrédulos, quienes torturaban y vejaban a los musulmanes. Así que estos tuvieron que emigrar a Abisinia por orden del Profeta y bajo el liderazgo de Ya'far Taiiar (primo paterno del Profeta del Islam y hermano del Imam Ali –la paz y las bendiciones sean con él).
El Negus, rey de Abisinia, cuando escuchó las aleyas coránicas recitadas por Ya’far Taiiar, especialmente la Sura María, se trasformó. Todos los sacerdotes que estaban presentes inclinaron sus cabezas y quedaron fascinados por los versículos del Corán.
Después de esto, el Negus dijo: 
“Estas palabras surgen de ese mismo lugar donde Jesús (la paz sea con él) fue elegido como Mensajero”; y dirigiéndose a los musulmanes, dijo: “Mientras yo esté con vida, ustedes, musulmanes, gozarán aquí de seguridad y comodidad”. 
Este apoyo ofrecido por el Negus fue inquebrantable. Por más intentos que hicieron los incrédulos de la Meca y por más regalos que le enviaron al Negus para que expulsara a los musulmanes de ese país, este se negó y mantuvo su palabra. 
Debido a las dificultades y problemas que los incrédulos causaron al Profeta del Islam, finalmente este honorable decidió emigrar a la Yazrib (actual Medina), por invitación de la gente de esa ciudad.
Los idólatras de la Meca temían que el Profeta emigrara a Yazrib y, para evitarlo, se reunieron en un lugar llamado Dar al-Nadwa (lugar de reunión de los mecanos), con el propósito de decidir allí sobre ese asunto. En esta reunión se encontraban los aristócratas y nobles de la Meca. Luego de discutir cuál sería la mejor opción, decidieron adoptar la propuesta de Abu Yahl, que consistía en elegir a un joven valiente de cada tribu para que, ya entrada la noche, ingresen en la casa del Profeta con el fin de matarlo entre todos ellos. De esta forma, la sanción a pagar por su sangre sería dividida entre todas las tribus.
“Los Bani Hashim no pueden luchar contra todas las tribus de la Meca y sin otra alternativa cobrarán la sanción y nosotros se la pagaremos”.
Tras la decisión de los idólatras de la Meca de matar a Muhammad, el Enviado de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean para él y su bendita familia), el ángel Gabriel descendió para comunicarle al Profeta acerca de la conspiración que habían maquinado los jefes de la Meca. Le transmitió el mandato de Dios, a través de la siguiente aleya:
﴿وَ اِذ یَمکُرُ بِکَ اَلَّذینَ کَفرُوا لِیُثبِتُوکَ اَو یَقتُلوکَ اَو یُخرِجوکَ و یَمکُرونَ و یَمکُرُ اللهُ و اللهُ خَیرُ الماکِرین﴾
Y (recuerda) cuando los que no creían planearon hacerte prisionero o matarte o expulsarte. Ellos hacían planes y Dios hacía planes, pero Dios es Quien mejor hace los planes. 
(Sura 8, versículo 30)
Al enterarse de aquellos planes, el Profeta decidió dejar su casa e ir rumbo a Yazrib antes de que llegaran los asesinos.
El día primero del mes de Rabbi-ul Auwal, el Profeta dijo a ‘Ali (la paz sea con él): 
“Los jefes del Quraysh quieren matarme hoy por la noche, ¿dormirías en mi lecho para que yo salga rumbo a Yazrib?” Esta decisión no era poca cosa, ya que, si el Imam ‘Ali aceptaba dormir esa noche en el lecho del Profeta, lo más probable era que lo mataran a él por error.
Sin embargo, ‘Ali dijo: 
“Entonces, ¿estarás a salvo?” El Profeta contestó: “Sí”. ‘Ali sonrió y se prosternó en agradecimiento. Cuando levantó la cabeza de la prosternación, dijo: 
“Haz lo que se te ha comisionado, que ¡ofrezco todo mi ser por ti!, ordéname lo que quieras que yo lo haré, lo que decidas lo haré, y mi triunfo es solo por parte de Dios”. Entonces el Profeta abrazó a Ali y ambos lloraron y se separaron.
Tal y como lo habían planeado, los idólatras rodearon la casa del Profeta desde las primeras horas de la noche. ‘Ali cerró las puertas de la casa y corrió las cortinas. Cuando entraron en la casa con sus espadas desenvainadas, estaban seguros de que era el Mensajero de Dios quien se encontraba allí, pero se encontraron con ‘Ali en el lecho del Profeta. Dijeron: 
“¿Dónde está Muhammad?”, preguntaron. ‘Ali les contestó: “¿Acaso me lo habéis encargado a mí que ahora me preguntáis por él? Hicieron algo que él se vio obligado a abandonar la casa”.
Al ver frustrada y descubierta su conspiración, se abalanzaron hacia ‘Ali para agredirlo. Lo arrastraron hasta afuera de la casa y le propinaron una fuerte golpiza. Luego lo encerraron unas horas en la Mezquita Sagrada. Allí lo siguieron torturando hasta casi matarlo y después lo dejaron libre. Pero esto no los detuvo, empeñados en culminar lo que se les había encomendado, partieron hacia Medina en busca de Muhammad. Sin embargo, gracias al sacrificio de ‘Ali, no lograron atrapar al Profeta.
En su ruta a Yazrib, el Mensajero del Islam se detuvo en Quba, un pueblo cercano. La causa de esta parada en Quba fue para que el Príncipe de los Creyentes el imam Ali y sus demás seguidores se adhirieran al Mensajero de Dios. Durante este corto tiempo que el Profeta permaneció en ese pueblo, construyeron una mezquita que actualmente es conocida como la “Mezquita de Quba”. Cuando los compañeros del Profeta llegaron, todos se pusieron en marcha hacia Yazrib. Hicieron entrada en esa ciudad un día viernes. Las tribus y demás personas se aproximaban para tomar las riendas del camello del Profeta para sentirse honrados de ser los anfitriones de este honorable.
El Mensajero de Dios dijo: 
“En cualquier lugar que este camello se arrodille, ahí me quedaré”. El camello comenzó a andar hasta que se detuvo en un lugar y se arrodilló, así que el Profeta compró esa tierra y construyó una mezquita. Este sitio es conocido hoy día como “Masyid an-Nabi” (Mezquita del Mensajero de Dios). Apenas el Profeta llegó a Yazrib, estableció un gobierno que gradualmente comenzó a expandirse. Ya no estaba bajo la presión y el tormento de los incrédulos de la Meca. Una de sus primeras acciones fue firmar un pacto con los judíos. Este pacto es una muestra más de la amable y pacífica personalidad del Profeta del Islam y de su buena moral:
﴿ وَ ما أَرْسَلْناكَ‏ إِلَّا رَحْمَةً لِلْعالَمِينَ ﴾
“Y no te hemos enviado sino como una misericordia para toda la humanidad”. 
(Sagrado Corán, capítulo 21, Los profetas, versículo 107)
El Profeta era misericordioso, el Profeta era compasivo. El Profeta poseía una sublime moral. Así que cuando firmó aquel pacto les dijo a los judíos: “En el islam no se acepta que alguien abrace la religión por la fuerza. Ustedes vivan junto a nosotros, nosotros también viviremos junto a ustedes. Ustedes sigan su religión y nosotros la nuestra. No recibirán daño alguno por nuestra parte, ustedes tampoco nos dañen”. Este fue el inicio del islam. Es decir, cuando el Profeta comenzó a crear un gobierno con aquellos que se encontraban fuera de los límites y fronteras de la religión islámica, su trato fue pacífico e incluyente.
Poco a poco, la gente de Yazrib fue incrementando su inclinación hacia el islam y este comenzó a expandirse. Un gran número de los conversos había sido idólatra, pero cuando encontraron el islam y probaron su dulzura, lo abrazaron.