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Descripción

En este discurso el Sheij Suhail habla sobre las diferencias entre la escuela Sunni y la escuela Shia. El Sheij destaca que los Sunies y los Shias son hermanos bajo una sola religión. Él enfatiza que a pesar de las varias diferencias de creencia, los Sunies y Shias tienen mucho en común.

Transcripción

En el nombre de Dios, el Clemente el Misericordioso,
la paz de Dios sea con todos sus Profetas
desde Adán hasta Muhammad (s)

El tema que vamos a empezar en esta clase tiene que ver con la diferencia entre el sunismo y el shiísmo.

Con anterioridad hablamos un poco acerca de la visión del imamato, según la escuela de Ahlul Bayt, y hablamos de la sucesión del Profeta y este es uno de los temas que tiene un tipo de interpretación diferente entre la Escuela Sunnita con la Shiíta; por lo tanto quisimos que los televidentes también puedan tener acceso a esta información objetiva sobre la diferencia entre el “sunismo” y el “shiísmo”, o la Escuela Sunnita y la Escuela Shiíta.

Quiero comenzar esta clase diciendo que en realidad el espíritu de las dos escuelas es un espíritu de unidad, y nosotros nos consideramos hermanos en la fe y hermanos en la religión, y consideramos que las diferencias —si bien existen— no hacen un prejuicio real en la unidad de la comunidad. Nosotros nos sentimos como una sola comunidad y tenemos un espíritu de unión entre todos los hermanos musulmanes sean de la escuela que sean. La diferencia e interpretación obviamente tiene sus efectos tanto a nivel doctrina como a nivel ideología, a nivel conducta y práctica, pero que no afecta en las relaciones de hermandad y unidad que existen entre el sunismo y el shiísmo. De hecho los puntos que nos unen son puntos muy poderosos como el tema de creer en un sólo Dios, de creer en el mismo Profeta, de creer en el mismo Corán, de rezar dirigidos al mismo punto de dirección como es la Kaaba y de tener muchísimas cuestiones que nos unen tanto a nivel creencia como a nivel práctica, a nivel leyes, a nivel normas, a nivel valores, a nivel principios, a nivel enseñanzas éticas y morales; por lo tanto quería comenzar esta pequeña charla, este dialogo, con ustedes presentando nuestra sincera postura frente de los hermanos sunnitas que son considerados realmente como parte fundamental de esta comunidad islámica.

El tema entre la diferencia entre el sunismo y el shiísmo tiene su punto de comienzo con la muerte del Profeta. Ustedes saben que el Islam y los musulmanes hasta antes de la muerte del Profeta no eran considerados ni sunnitas ni shiítas. Si bien existen narraciones que dicen respecto a los seguidores de ‘Ali que el Profeta los llamaba: shi’at ‘Ali” o los seguidores de ‘Ali. A pesar de que existía esa forma de nombrar a los seguidores de ‘Ali, no existían divisiones en la comunidad como diferentes escuelas o corrientes de pensamientos. El Profeta era una personalidad que unía a todos los musulmanes y a todas las corrientes de pensamiento en su ser, o sea, tanto el pensamiento como la interpretación del Profeta de las enseñanzas Divinas, como de las enseñanzas mismas del Profeta mediante su conducta y tradición, todas eran una única escuela que unía a todos los musulmanes; por lo tanto estos grupos distinguidos y diferentes no existían hasta la muerte del Profeta.

Con la muerte del Profeta aparece un fenómeno nuevo que es la sucesión del Profeta. Quién sucederá como persona física el rol que el profeta tenía como gobernante, como guía espiritual, como maestro de la comunidad, como padre de la comunidad. Está muy claro que él Profeta además de la revelación y del Corán, deja todo un proyecto cultural, cívico, social, político, económico y militar armado; porque después de 23 años de haber difundido el Islam y haberlo aplicado en los sentidos que pudo hacerlo durante esos años él ha construido tanto una sociedad islámica —lo que llamamos una Ummah o comunidad ideológica islámica— como un gobierno igual al que dejó en Medina, una cultura que ya había venido y sustituido la cultura anterior.

Cuando el Corán habla de la cultura antes del Islam dice:

â وَإِن كَانُواْ مِن قَبْلُ لَفِي ضَلالٍ مُّبِينٍ á

“Cuando antes estaban en un extravío evidente”.

La cultura de la Arabia pre islámica era una cultura de oscuridad, una cultura de decadencia moral, una cultura de desorden, una cultura en donde el orden social estaba basado en las tribus y en sus jefes, una cultura de violencia, una cultura de muy pocos valores morales —y los muy pocos valores que existían estaban tergiversados—. Entonces el Profeta hace un cambio cultural presentando una nueva forma de cultura y civilización que es la cultura islámica; hace un cambio de orden social estableciendo su gobierno como un gobierno islámico, manejado y dirigido por el mismo Profeta. Todo este proyecto necesita de una dirigencia, necesita de alguien que pueda continuar administrando este gobierno, esta comunidad y esta revelación que había dejado el Profeta, como era el Corán.

No hay duda de que hay una necesidad de gobernante, una necesidad de guía y una necesidad de continuar con la misión profética, por ello tanto los sunnitas como los shiítas lo aceptan. O sea el hecho de que hay necesidad que alguien guíe a la comunidad es casi una obligación racional, digamos, la razón nos imponme efectivamente el hecho de que la comunidad no puede quedar sin guía. La diferencia de interpretación está en quién debe ser ese guía y cómo debe ser elegido, cuáles son las cualidades que debe tener ese guía y de qué forma se transforma en guía.

Yo voy a hablar de las dos corrientes: la corriente Shi’ah cree que ese líder debe ser infalible, un ser inmaculado, un ser sabio, un ser justo, un ser perfecto, un hombre perfecto que tenga las mismas cualidades del Profeta con la diferencia de que el Profeta tenia revelación directa de la palabra de Dios a través el Arcángel Gabriel, mientras que el Imam ya no tendrá una revelación directa, sino que las enseñanzas Divinas le llegarán por herencia. El Profeta heredará su conocimiento y el mensaje de Dios a los Imames que nosotros llamamos.

Por otro lado creemos que ese hombre debe ser elegido por Dios, porque ya dijimos en otras clases que Dios es el encargado de elegir a sus embajadores en la Tierra. Así como un gobernante desea, por ejemplo, enviar embajadores a otros países, es él o su gobierno mismo el que elige a su representantes, porque al fin y al cabo los Profetas y sus sucesores, serán los representantes de Dios en la Tierra, como dice el Corán: " خليفة الله " (Jalifatul.lah) el “vice regente de Dios en la Tierra”. Por lo tanto es obvio que alguien para ser vice regente o para ser representantes de Dios tiene que ser elegido por Dios, porque nadie puede decir: “qué bueno, a partir de ahora me considero representante de Dios”. Uno representa a Dios justamente porque Dios lo ha elegido. Entonces en el shiísmo creemos que es necesario que Dios sea el que se encarga de elegir al Imam.

En la Escuela Sunnita la interpretación es diferente. Ellos creen que, primero, el sucesor no tiene que tener las cualidades del Profeta ni debe ser infalible e inmaculado, tampoco tiene que ser el más sabio, tampoco debe ser el hombre de mayor perfección. Ellos creen que si una persona es pecadora no es problema de ninguna forma para ser guía de la comunidad o califa del Profeta. Por otro lado con respecto en la elección del califa, ellos no creen que la elección debe ser Divina y a través del Profeta como los shiítas. Ellos creen que de alguna forma esta elección es una responsabilidad de la misma comunidad, que el Profeta dejó esta obligación y esta responsabilidad en manos de la comunidad para que ellos se encarguen de este tema.

Obviamente aquí no quiero comenzar a establecer juicios de valores sobre la interpretación de cada escuela, estoy tratando de ser lo más objetivo posible, simplemente tratar de hacer una descripción de cómo cada uno de estos grupos, de estas corrientes de pensamiento y escuelas islámicas, interpretan la cuestión del califato o del imamato.

Sobre esto hablaremos en la próxima clase.

 ALAHAMDU LIL.LAHI RABBIL ‘ALAMIN,
WA SALAM ‘ALIKUM WA RAHMATUL.LAHI WA BARAKATU

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Sunnismo y shiísmo (1)

Descripción

Transcripción

En este discurso el Sheij Suhail habla sobre las diferencias entre la escuela Sunni y la escuela Shia. El Sheij destaca que los Sunies y los Shias son hermanos bajo una sola religión. Él enfatiza que a pesar de las varias diferencias de creencia, los Sunies y Shias tienen mucho en común.

En el nombre de Dios, el Clemente el Misericordioso,
la paz de Dios sea con todos sus Profetas
desde Adán hasta Muhammad (s)

El tema que vamos a empezar en esta clase tiene que ver con la diferencia entre el sunismo y el shiísmo.

Con anterioridad hablamos un poco acerca de la visión del imamato, según la escuela de Ahlul Bayt, y hablamos de la sucesión del Profeta y este es uno de los temas que tiene un tipo de interpretación diferente entre la Escuela Sunnita con la Shiíta; por lo tanto quisimos que los televidentes también puedan tener acceso a esta información objetiva sobre la diferencia entre el “sunismo” y el “shiísmo”, o la Escuela Sunnita y la Escuela Shiíta.

Quiero comenzar esta clase diciendo que en realidad el espíritu de las dos escuelas es un espíritu de unidad, y nosotros nos consideramos hermanos en la fe y hermanos en la religión, y consideramos que las diferencias —si bien existen— no hacen un prejuicio real en la unidad de la comunidad. Nosotros nos sentimos como una sola comunidad y tenemos un espíritu de unión entre todos los hermanos musulmanes sean de la escuela que sean. La diferencia e interpretación obviamente tiene sus efectos tanto a nivel doctrina como a nivel ideología, a nivel conducta y práctica, pero que no afecta en las relaciones de hermandad y unidad que existen entre el sunismo y el shiísmo. De hecho los puntos que nos unen son puntos muy poderosos como el tema de creer en un sólo Dios, de creer en el mismo Profeta, de creer en el mismo Corán, de rezar dirigidos al mismo punto de dirección como es la Kaaba y de tener muchísimas cuestiones que nos unen tanto a nivel creencia como a nivel práctica, a nivel leyes, a nivel normas, a nivel valores, a nivel principios, a nivel enseñanzas éticas y morales; por lo tanto quería comenzar esta pequeña charla, este dialogo, con ustedes presentando nuestra sincera postura frente de los hermanos sunnitas que son considerados realmente como parte fundamental de esta comunidad islámica.

El tema entre la diferencia entre el sunismo y el shiísmo tiene su punto de comienzo con la muerte del Profeta. Ustedes saben que el Islam y los musulmanes hasta antes de la muerte del Profeta no eran considerados ni sunnitas ni shiítas. Si bien existen narraciones que dicen respecto a los seguidores de ‘Ali que el Profeta los llamaba: shi’at ‘Ali” o los seguidores de ‘Ali. A pesar de que existía esa forma de nombrar a los seguidores de ‘Ali, no existían divisiones en la comunidad como diferentes escuelas o corrientes de pensamientos. El Profeta era una personalidad que unía a todos los musulmanes y a todas las corrientes de pensamiento en su ser, o sea, tanto el pensamiento como la interpretación del Profeta de las enseñanzas Divinas, como de las enseñanzas mismas del Profeta mediante su conducta y tradición, todas eran una única escuela que unía a todos los musulmanes; por lo tanto estos grupos distinguidos y diferentes no existían hasta la muerte del Profeta.

Con la muerte del Profeta aparece un fenómeno nuevo que es la sucesión del Profeta. Quién sucederá como persona física el rol que el profeta tenía como gobernante, como guía espiritual, como maestro de la comunidad, como padre de la comunidad. Está muy claro que él Profeta además de la revelación y del Corán, deja todo un proyecto cultural, cívico, social, político, económico y militar armado; porque después de 23 años de haber difundido el Islam y haberlo aplicado en los sentidos que pudo hacerlo durante esos años él ha construido tanto una sociedad islámica —lo que llamamos una Ummah o comunidad ideológica islámica— como un gobierno igual al que dejó en Medina, una cultura que ya había venido y sustituido la cultura anterior.

Cuando el Corán habla de la cultura antes del Islam dice:

â وَإِن كَانُواْ مِن قَبْلُ لَفِي ضَلالٍ مُّبِينٍ á

“Cuando antes estaban en un extravío evidente”.

La cultura de la Arabia pre islámica era una cultura de oscuridad, una cultura de decadencia moral, una cultura de desorden, una cultura en donde el orden social estaba basado en las tribus y en sus jefes, una cultura de violencia, una cultura de muy pocos valores morales —y los muy pocos valores que existían estaban tergiversados—. Entonces el Profeta hace un cambio cultural presentando una nueva forma de cultura y civilización que es la cultura islámica; hace un cambio de orden social estableciendo su gobierno como un gobierno islámico, manejado y dirigido por el mismo Profeta. Todo este proyecto necesita de una dirigencia, necesita de alguien que pueda continuar administrando este gobierno, esta comunidad y esta revelación que había dejado el Profeta, como era el Corán.

No hay duda de que hay una necesidad de gobernante, una necesidad de guía y una necesidad de continuar con la misión profética, por ello tanto los sunnitas como los shiítas lo aceptan. O sea el hecho de que hay necesidad que alguien guíe a la comunidad es casi una obligación racional, digamos, la razón nos imponme efectivamente el hecho de que la comunidad no puede quedar sin guía. La diferencia de interpretación está en quién debe ser ese guía y cómo debe ser elegido, cuáles son las cualidades que debe tener ese guía y de qué forma se transforma en guía.

Yo voy a hablar de las dos corrientes: la corriente Shi’ah cree que ese líder debe ser infalible, un ser inmaculado, un ser sabio, un ser justo, un ser perfecto, un hombre perfecto que tenga las mismas cualidades del Profeta con la diferencia de que el Profeta tenia revelación directa de la palabra de Dios a través el Arcángel Gabriel, mientras que el Imam ya no tendrá una revelación directa, sino que las enseñanzas Divinas le llegarán por herencia. El Profeta heredará su conocimiento y el mensaje de Dios a los Imames que nosotros llamamos.

Por otro lado creemos que ese hombre debe ser elegido por Dios, porque ya dijimos en otras clases que Dios es el encargado de elegir a sus embajadores en la Tierra. Así como un gobernante desea, por ejemplo, enviar embajadores a otros países, es él o su gobierno mismo el que elige a su representantes, porque al fin y al cabo los Profetas y sus sucesores, serán los representantes de Dios en la Tierra, como dice el Corán: " خليفة الله " (Jalifatul.lah) el “vice regente de Dios en la Tierra”. Por lo tanto es obvio que alguien para ser vice regente o para ser representantes de Dios tiene que ser elegido por Dios, porque nadie puede decir: “qué bueno, a partir de ahora me considero representante de Dios”. Uno representa a Dios justamente porque Dios lo ha elegido. Entonces en el shiísmo creemos que es necesario que Dios sea el que se encarga de elegir al Imam.

En la Escuela Sunnita la interpretación es diferente. Ellos creen que, primero, el sucesor no tiene que tener las cualidades del Profeta ni debe ser infalible e inmaculado, tampoco tiene que ser el más sabio, tampoco debe ser el hombre de mayor perfección. Ellos creen que si una persona es pecadora no es problema de ninguna forma para ser guía de la comunidad o califa del Profeta. Por otro lado con respecto en la elección del califa, ellos no creen que la elección debe ser Divina y a través del Profeta como los shiítas. Ellos creen que de alguna forma esta elección es una responsabilidad de la misma comunidad, que el Profeta dejó esta obligación y esta responsabilidad en manos de la comunidad para que ellos se encarguen de este tema.

Obviamente aquí no quiero comenzar a establecer juicios de valores sobre la interpretación de cada escuela, estoy tratando de ser lo más objetivo posible, simplemente tratar de hacer una descripción de cómo cada uno de estos grupos, de estas corrientes de pensamiento y escuelas islámicas, interpretan la cuestión del califato o del imamato.

Sobre esto hablaremos en la próxima clase.

 ALAHAMDU LIL.LAHI RABBIL ‘ALAMIN,
WA SALAM ‘ALIKUM WA RAHMATUL.LAHI WA BARAKATU